
Tataki de atún con alcachofas y puerro
¿Sabías que la primera persona que preparó un tataki fue un Samuray?
Así comienza el origen de una de las recetas exóticas más conocidas hoy en día en nuestro territorio, y que seguro te dará para muchas historias de aventuras para persuadir a los más pequeños de la casa.
Nosotros te traemos la receta original pero recuerda que, tanto el punto de cocción como a la hora de marinar el atún, ¡la elección es tuya! Puedes empezar haciéndola más suave para que los paladares más tradicionales se vayan acostumbrando a nuevos sabores.
¡Con una buena historia y un buen producto el éxito está garantizado!
Limpia las alcachofas, pártelas por la mitad eliminando el «pelo» central y córtalas en láminas muy finas. Introdúcelas en un bol con agua y zumo de limón exprimido.
Escurre las alcachofas, sécalas, sazónalas y pásalas por harina. Fríe en abundante aceite caliente y déjalas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.
Enharina las tiras de puerro (previamente cortado) y fríe unos instantes, con cuidado de que no se quemen. Deja escurrir sobre papel absorbente y sazona.
Lava los lomos de atún, sécalos. En una plancha con aceite, y bien caliente, dora cada lomo entre 30 segundos y 1 minuto por cada lado, según el punto que le quieras dar al atún. Corta el pescado en rodajas gruesas y salpimienta.
Sirve el tataki en cada plato, colocando las alcachofas y el puerro de acompañamiento. Espolvorea con el sésamo y sirve con la salsa.
Gran parte de las grasas totales que contiene el atún son de tipo poliinsaturado, entre las que destacan los ácidos grasos omega-3, y también de tipo monoinsaturado. Estas grasas aportan beneficios para la salud de los vasos sanguíneos y el corazón, ya que ayudan a reducir el colesterol total y el colesterol ‘malo’ (LDL-colesterol)
El consumo habitual de estas grasas, además, permite controlar y reducir la presencia de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el sobrepeso y obesidad, entre otros.
Además, al ser un pescado graso aporta, también, cantidades significativas de vitaminas liposolubles, como la vitamina A y la vitamina D, que son importantes en el mantenimiento y conservación de la piel, mucosas y tejidos, en la resistencia frente a infecciones y en el desarrollo del sistema nervioso.
¡Pero cuidado! No hay que abusar de su consumo precisamente
Lo mejor que se puede hacer si compramos atún fresco y lo queremos consumir poco hecho, es congelarlo 48 horas para evitar que tenga anisakis. También se puede congelar 24 horas, pero lo más recomendado son 48 horas.
El punto de cocción a tu gusto, y el resultado, ¡delicioso!