
Cocer marisco
La mejor manera de cocer el marisco es conservando su cáscara, aunque muchas veces pelamos langostinos, gambas y otros para presentar un plato, intentando hacerlo más atractivo y cómodo de comida, no es la mejor manera para que conserve su esencia .
En cobre marisco con su cáscara obtenemos un resultado más jugoso y sabroso, se concentran los aromas y los sabores de mar. Es la forma en que se protegen los zumos y los compuestos que dan sabor a estos crustáceos, con su propio exoesqueleto y su cabeza, porque también contienen proteínas, azúcares y pigmentos que proporcionan sabor. De ahí salgan tan exquisitos fondos y caldos de mariscos.
Es recomendable, a la hora de comprar marisco, rechazar el que carezca de cabeza. Esta, perfectamente anclada mediante la fina membrana en la cutícula quitinosa o exoesqueleto, evita la pérdida de la esencia de estos crustáceos.
Además de cocer el marisco y conservar su cáscara, es importante darle una cocción corta, sea a la plancha o hervido, de esta manera siempre resultará jugoso. Para hacer langostinos o gambas a la plancha, lo ideal es poner un poco de sal gorda en la sartén, calentar y añadir un hilo de aceite. También se suelen hacer solo con aceite, y los crustáceos se les enseña lo caliente que está la plancha solo unos instantes por cada lado, el tiempo dependerá del tamaño que tengan, pero un par de minutos será suficiente para disfrutar de una carne exquisita.
Si se quieren hervir, basta con llevar agua con sal marina a ebullición, en este momento se introducen los langostinos o las gambas y en tres minutos (o un poco más si son grandes) se retiran para refrescarlos con agua, hielo y sal. Así se corta la cocción y la carne se pondrá tersa. En el caso de querer una degustación caliente, se sirven enseguida.
Seguro que vosotros tenéis algunos trucos para cocinar estos crustáceos de forma que nos proporcionen lo mejor de sí mismos y satisfagan nuestros deseos de saborear el mar.
¡Qué aproveche!