
Sardinas rebozadas con huevo, ajo y perejil
El verano es tiempo de sardinas, uno de los pescados azules más agradecidos de cocinar y degustar. Hoy os proponemos hacerlas rebozadas, seguro que los más pequeños de casa las disfrutarán y, además, nos podrán ayudar a prepararlas. ¡Vamos a por ello!
Necesitaréis sardinas de medida pequeña, son más adecuadas porque no encontraréis tantas espinas como en los ejemplares más grandes.
Limpiad bien las escamas, abridlas y quitadle la espina central. También podéis pedir que os lo preparen en la pescadería.
Poned el aceite a calentar en una sartén.
Mientras tanto, salad los filetes de sardina y picad un par de ajos con perejil fresco, todo bien pequeñito.
Batid un par de huevos y mezcladlos con la picada de ajo y perejil.
Enharinad las sardinas y, una vez estén bien blancas, pasadlas por la mezcla de huevo, ajo y perejil.
Cuando el aceite esté bien caliente, ponedlas a freír vuelta y vuelta hasta que las veáis bien doradas y crujientes.
Reservadlas en un planto con papel absorbente y servidlas con pan con tomate.
Las sardinas contienen cantidades significativas de vitaminas liposolubles como la vitamina E y, muy significativas como, la vitamina D. Por su parte, esta vitamina favorece la absorción del calcio y su fijación en los huesos y regula los niveles de calcio en sangre.
Cocina las sardinas sin malos olores:
- Déjalas en remojo con leche y sal durante media hora en la nevera.
- Justo antes de cocinarlas, quítales la cabeza y la cola.
¡Notarás la diferencia!