¿Biodegradable? Mejor nos lo llevamos
Si sabemos cuánto tiempo tardan en desaparecer algunos de los materiales que tiramos diariamente, entenderemos mejor la importancia de reciclarlos. No reciclar una botella de cristal puede suponer que sus componentes permanezcan en la naturaleza miles de años.
La biodegradabilidad es un concepto del que, desde hace unos años, escuchamos hablar con mucha frecuencia. Tomar conciencia sobre la necesidad de preservar el medio ambiente ha hecho que, cada vez más, tanto personas como empresas se planteen la necesidad de utilizar productos biodegradables y respetuosos con el medio ambiente.
Pero, ¿sabemos realmente cuánto tardan en degradarse los productos de uso cotidiano? Aquí os presentamos algunos ejemplos:
- Las botellas de cristal: tardan hasta 4.000 años en desaparecer. Siendo un material 100% reciclable es esencial que lo depositemos en el contenedor correcto.
- Las pilas: Los componentes de una pila tardan entre 500 y 1.000 años en degradarse, con el añadido que, sino se tratan adecuadamente, pueden ser muy contaminantes.
- Las bolsas y botellas de plástico: 150 años es el tiempo que tarda una bolsa de plástico común en degradarse y una botella de *PET puede tardar 1.000 años en desaparecer. Reciclemos estos materiales correctamente y, siempre que sea posible, sustituyámoslos por otros biodegradables como las bolsas de papel y tela.
- Envases de tetrabrik: Si somos conscientes de que un envase de esta material tarda hasta 30 años en degradase, tendremos una buena razón para depositarlos en los contenedores amarillos para su reciclaje.
- Latas de refresco: Las latas de aluminio necesitan de mucha lluvia y humedad para que el óxido las cubra totalmente y, después, desaparezcan. En concreto, 10 años. Además, el aluminio es un material que se puede recuperar, prácticamente al completo.
- Chicle: Un trozo de goma de mascar tarda 5 años en degradarse. No lo tiremos al suelo.
Básicamente, existen dos tipos de degradación: aerobia, que se produce en contacto con el oxígeno, y anaerobia, que se producte en ausencia de oxígeno.
Las sustancias que se pueden descomponer de manera natural en contacto con el aire y el agua son menos nocivas para el medio ambiente que las que no se descomponen, como el cristal. De aquí la importancia de reciclar y reutilizar todos los materiales no biodegradables que sean posibles.
