El pescado azul y el pescado blanco • #JoMenjoPeix
noviembre 12, 2019

El pescado azul y el pescado blanco

El pescado es un alimento fundamental, que ocupa un lugar destacado dentro de nuestra pirámide nutricional. Constituye una fuente rica de proteínas y de ácidos grasos esenciales para nuestro organismo, especialmente de Omega 3. Pero, ¿conoces las principales diferencia entre el pescado azul y el pescado blanco?

El pescado azul, también conocido como pescado graso, es aquel cuya cantidad de grasa almacenada en sus músculos es superior al 5%. Suelen ser pescados que viven en las profundidades del mar y que tienen una gran actividad. Para reconocerlo, solo hay que fijarse en la forma de la cola, ya que en el pescado azul es en forma de V.

Una de las diferencias más destacadas entre el pescado blanco y el azul es que este último contiene una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, así como, una gran cantidad de Omega 3, un ácido graso esencial en la alimentación humana. Además, el Omega 3 es uno de los mejores protectores contra el “colesterol malo”, ya que impide que se acumule en nuestras arterias.

Diferencias entre pescado blanco y azul

Asimismo, el pescado azul es un alimento muy fácil de digerir y es una fuente inagotable de proteínas. Por este motivo, muchos expertos en nutrición recomiendan a los deportistas que ingieran pescado azul, al menos, cuatro veces a la semana.
Y es que entre las proteínas que contiene el pescado azul, la más abundante es la *lisina, un aminoácido esencial para los niños en edad de crecimiento, seguida del Triptófano, un aminoácido muy importante en la formación de nuestra sangre.
Por otro lado, el pescado azul es también una fuente significativa de vitaminas, como la vitamina A, la vitamina D y la vitamina E, esenciales para prevenir la oxidación de las células. Y, en cuanto a los minerales, el pescado azul es muy rico en potasio, sodio y fósforo.

La otra variedad que podemos encontrar en el mercado es la del pescado blanco, un pescado más fino que el azul, muy bajo en grasas (porque en estos apenas representa un 2%), con pocas calorías y muy fácil de digerir.
Entre las variedades de pescado blanco más conocidas podemos encontrar: el rape, el lenguado, la lubina, la dorada, el besugo, la merluza, el cabracho y el gallo.
Es muy frecuente que los expertos en nutrición aconsejen tomar pescado blanco a aquellas personas que padecen problemas digestivos, así como, las que se someten a un régimen de adelgazamiento. Esto se debe a que, el pescado blanco es mucho más digestivo y aporta muchas menos calorías que los de variedad azul.

Además, el pescado blanco es una fuente rica en fósforo, así como ácidos grasos Omega 3 *EPA y *DHA, esenciales durante la etapa de crecimiento o durante la edad escolar. También, destaca su alto contenido en calcio y, se ha demostrado, que la ingesta de pescado blanco en mujeres ayuda en la prevención de enfermedades óseas como la osteoporosis.

Otro destacado aspecto nutricional del pescado blanco es su alto contenido en yodo, un mineral esencial para prevenir enfermedades relacionadas con la hormona tiroides, especialmente, el hipotiroidismo.

Finalmente, la vitamina V12 también es abundante en los pescados conocidos como blancos, una vitamina muy importante para el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso, así como para prevenir estados de anemia y decaimiento.