
Y tú, ¿cómo eres de fresco/a?
Si quieres elegir un pescado fresco tienes que tener en cuenta algunos detalles importantes.
A continuación te destacamos los puntos más importantes que tienes que tener en cuenta:
El primero, comprueba que la piel tenga un color vivo, las escamas tornasoladas y brillantes, y sin ninguna decoloración. No compres piezas de las que se desprenda la piel de la carne.
Fíjate bien que los ojos sobresalidos y que su pupila sea negra y brillante. Nunca compres pescado con los ojos hundidos, pupila gris y córnea lechosa.
Otra característica importante es le color de las branquias, que tienen que ser rojas o de un color rosa intenso, brillante, y sin mucosidad. Descarta aquellos que tengan color gris o amarillento.
Tampoco admitas género con olor rancio o a amoníaco. El olor natural del pescado debe de ser a mar y algas.
Finalmente, ten en cuenta que la carne tiene que ser firme, traslúcida, con una superficie elástica y lisa. No te lleves a casa pescado con la carne flácida, opaca o rugosa. Escoge con criterio y tu salud te lo agradecerá.